El juego como refugio, vértigo y verdad.


El clown me enseñó a abrazar lo que no sé, a habitar el ridículo y a encontrar belleza en lo inesperado. Cada función es un salto al vacío, y también una celebración de estar viva.

El clown me enseñó a abrazar lo que no sé, a habitar el ridículo y a encontrar belleza en lo inesperado. Cada función es un salto al vacío, y también una celebración de estar viva.


Stay tuned

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